Mérida, Yucatán. – Aunque el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) reporta que en Yucatán hay alrededor de 300 personas desaparecidas, colectivos de búsqueda y familiares aseguran que la cifra real podría ser mucho mayor, ya que muchos casos no aparecen en el registro público.
De acuerdo con denuncias de organizaciones civiles, existen deficiencias estructurales en la forma en que se recopilan, validan y presentan los datos oficiales. Una de las principales fallas es que el sistema de consulta no permite realizar búsquedas amplias ni cruzar información por edad, género, lugar o fecha. Además, miles de casos han sido depurados sin explicación, lo que deja fuera del conteo oficial a muchas víctimas.
Falta de transparencia y fallas técnicas
El RNPDNO, que sustituyó en 2018 al antiguo Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), ha sido objeto de críticas constantes. Aunque tiene la función de concentrar información de todo el país, no permite un acceso amplio a los datos, lo que dificulta la participación ciudadana y el trabajo de las organizaciones que buscan patrones de desaparición.
A esto se suman errores en la captura de datos, duplicaciones de registros y omisiones sistemáticas de personas que sí cuentan con una denuncia formal pero no aparecen en el registro público. Incluso hay casos donde las personas fueron reportadas como localizadas sin el consentimiento o conocimiento de sus familias.
Una realidad oculta
Expertos en derechos humanos advierten que esta situación genera una doble desaparición: la física y la institucional. Las familias sienten que el sistema les niega el derecho a la verdad y a la justicia, al no reconocer oficialmente la ausencia de sus seres queridos.
Asimismo, la falta de información precisa impide diseñar políticas públicas efectivas, ya que no se tiene una dimensión real del problema. Las autoridades federales han justificado algunos de los cambios en el registro como parte de un proceso de depuración y mejora de calidad de los datos, pero hasta ahora no han transparentado los criterios aplicados.
Conclusión
Mientras el número oficial de desaparecidos en Yucatán permanece estático, los testimonios de familias y colectivos revelan una crisis silenciosa. Sin registros confiables, sin acceso a la información y sin claridad en los procesos, la búsqueda de personas desaparecidas en el estado se vuelve aún más difícil y dolorosa.